La peligrosa danza oriental de Mata Hari

Nov 19 2015

La peligrosa danza oriental de Mata Hari

Margaretha Zelle fue hija de un adinerado sombrerero holandés. Era una chica alta, con una belleza de rasgos exóticos acostumbrada a la alta sociedad. A los 15 años su destino cambió  cuando su padre se arruinó y la internó en la Escuela Normal de Lyden.

Allí conoció al que sería su primer amante, el director del centro. Él era mucho mayor que ella pero sucumbió a su belleza adolescente y se enamoró de Margaretha. Durante dos años la instruyó en las artes amatorias, le enseñó a conocer su cuerpo y a cómo calcular los ciclos menstruales para no quedarse embarazada.

A los 17 años se fué a vivir con su tío. Ella, que se había criado en una buena familia antes de la ruina de su padre, seguía soñando con volver a esa clase social así que, con 18 años, contestó a un anuncio en un periódico, en la sección “Corazones Solitarios”, en el que un oficial buscaba esposa. Desde niña, los uniformes militares habían suscitado en ella una especial atracción, y acabó casándose con el oficial.

“Amo a los militares, los he amado siempre, y prefiero ser la amante de un oficial pobre que de un banquero rico”

13223719644_ae5332752c_oSe mudaron a Java, y allí tuvo lugar un episodio que la marcaría para siempre. Su criada envenenó a sus dos hijos. El niño murió. El marido buscó amparo en la bebida y empezó a frecuentar poco el hogar. Se dice que esta soledad llevó a Mata Hari a sus primeros contactos con la cultura javanesa y con las técnicas amatorias orientales, que le proporcionarían años más tarde fama como cortesana de lujo.

Durante estos años, conoció los bailes típicos de las lugareñas y empezó, poco a poco, a crear su propio estilo. Una noche a la semana realizaba una demostración de su danza en el Club de Oficiales, ante la admiración de los uniformados y el deleite de ella misma, que era consciente de la pasión que generaba.

De vuelta a Europa, tras separarse y perder el juicio sobre la custodia de su hija debido a su libertina vida en la isla, realizó algunos intentos fallidos en París como modelo de diseñadores. Estos fracasos supusieron un auténtico trauma en su vida ya que carecía de recursos económicos para vivir.

Después de vivir en otros países, volvió a París de nuevo con una vida inventada, envuelta en un halo de misterio y exotismo como hija de una heredera de las bailarinas de los templos hindús. De la mano de un amante rico, realizó su lanzamiento como bailarina.

Ejecutó una danza improvisada fruto de una mezcla de baile camboyano, danza hindú y cabaret, a la vez que se iba quitando la ropa y acabó su actuación desnuda con movimientos serpenteantes y sexis. Un diario de la época publicó: “Mata Hari no interpreta sólo con los pies, sus brazos, sus ojos, su boca, sus uñas pintadas de rojo…Mata Hari, a la que no oprime ninguna ropa molesta, actúa con sus músculos y su cuerpo entero”.

Esa fué su época de esplendor: compaginaba su labor de bailarina con el de cortesana y tuvo romances secretos con numerosos funcionarios, militares y políticos de alto nivel. En general, todos de la alta sociedad.

Su fama como bailarina crecía, pero ya no era tan joven y, al ir perdiendo sus encantos físicos (que conforme al cánon de belleza actual no parece que fueran tan extraordinarios) empezó a ejercer con más frecuencia de cortesana, amparada por el mito que había creado, para seguir manteniendo el mismo nivel de vida.

En sus actuaciones, Mata Hari bailaba completamente desnuda, a excepción de sus pechos, los cuales cubría con dos semiesferas metálicas adornadas con cadenillas, parecidas a las que utilizan las bailarinas de danza oriental. 

CC-Ahínoa Nuñez Reyes

Su época como espía no está clara. Dicen que fué un soldado ruso de 23 años del que estaba enamorada el que le propuso trabajar para el gobierno de la República como espía.

La tesis más extendida sobre Mata Hari es que, aunque reveló algunos datos sobre algunos movimientos militares alemanes, como el desembarco nocturno de algunos oficiales del Kaiser en Marruecos, y que comunicó al enemigo movimientos de tropas francesas que conocía por la prensa de París, no parece que Mata Hari fuera una espía importante (aunque llegó a ser acusada por Francia de haber sido entrenada en Holanda, en una escuela para tal fin). Mata Hari era más bien una cortesana en aquellos momentos, que aceptó encargos de este tipo para mantener su nivel de vida y poder visitar, en territorio de guerra, a su joven amado herido en combate. Quienes han estudiado este personaje dicen que en realidad, se tomó esta labor como un juego, no siendo plenamente consciente del riesgo.

Sin embargo, este juego acabó con su vida en un fusilamiento el año 1917, cuando contaba con 41 años, acusada por Francia como agente doble para Alemania.

El día de su muerte, pidió que le concediera tiempo para asearse y llegó a mostrarse desnuda ante los ojos de sus captores, con la excusa de ofrecerles bombones. Les lanzó un beso de despedida y está probado que, de los 12 soldados que constituían el pelotón de fusilamiento, sólo acertaron 4 disparos, uno de ellos en el corazón, causándole la muerte instantánea.

Según sus estudiosos, la ejecución de Mata Hari fue una trampa creada por los alemanes, a la vez que sirvió de chivo expiatorio ante la opinión pública por los fracasos de Francia en el frente de guerra (una parte de la opinión pública estaba en contra suya por su vida fácil y licenciosa durante una época de penurias).

Espía y cortesana, sobre estas dos cosas Mata Hari fue, a ciencia cierta, bailarina. Su estilo, su mezcla y desenvoltura en los escenarios, su manera transgresora de bailar y vestirse en ellos, ayudaron a crear el mito. Un mito que nunca morirá.

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